Reflexiones vínicas I

¿Por qué será? ¿Por qué será que «lo de afuera» siempre nos parece mejor que lo local? Y esto no pasa solamente en Argentina y a los argentinos eh, nono. Al menos en todos los países donde he estado, pasa exactamente lo mismo: Miran lo de afuera con mejores ojos.

Y en el caso del vino esto sucede aún más usualmente de lo que nos imaginamos. Incluso, entre conocedores y profesionales. Una vez llegué a poner a prueba a un jefe que tuve (Enólogo ya con amplia experiencia) a través de una una prueba triangular que le preparé con un ensayo de Chardonnay a punto de ser embotellado: 1 copa tenía una pequeña dosis de ácido cítrico y las otras dos no. Mi objetivo era hacerle ver que no era necesario agregárselo. La cuestión es que falló, ya que seleccionó como la que más le gustó una de las copas que no tenía nada agregado. De todos modos, le tuvimos que hacer la adición… Pero bueno, esa es otra historia.

Leyendo ayer esta «trampa» o juego que le hizo San Martín a sus colegas extranjeros* me recordó este aspecto que tiene la degustación de vino, y volví a reflexionar sobre ello.

Si somos tan susceptibles al rótulo y al preconcepto que tenemos en torno al mismo, ¿Cuán abiertos somos como consumidores de probar vinos que por h o por b los cargamos de prejuicios? Y como comunicadores/sommeliers, ¿Cuán objetivos podemos ser al momento de comunicar aquello que queremos ofrecer/vender? Si tendemos a valorar o apreciar más «lo de afuera» (y acá no nos pongamos a la defensiva porque estoy segura que todos caímos en eso en algún momento), ¿Cómo vamos a defender lo nuestro en el momento más oportuno y necesario?

Tengo la idea de que hay un vino para cada uno de nosotros y, al mismo tiempo, para cada momento. Podrán estar en acuerdo o en desacuerdo conmigo, y yo feliz de entrar en una charla-debate del tema. Sin embargo, habiendo dicho esto, quiero proponer que empecemos a apreciar los vinos como diferentes, en lugar de hacerlo sentenciando que algunos son mejores y peores. Siempre y cuando el vino esté libre de defecto y no nos haga daño (obviamente!), lo que viene luego para la mayoría (si no todos) los mortales es hedonismo puro: Me gusta/no me gusta. Y si es de afuera, mejor, ¿no?

No! Si es local, mejor en todo caso porque está elaborado en las cercanías a tu localidad, y eso trae beneficios tanto logísticos (en teoría…) como económicos, ambientales, etc. Pero más que nada: Es diferente.

Salú!

 

*La trampa, extraída del libro Vinos de Capa y Espada de Pablo Lacoste, habla de cuando el General San Martín agarró de su cava algunas botellas de vino de Málaga y otras de Mendoza y les cambió el rótulo: Sus colegas extranjeros (supuestos conocedores de vino), alabaron al primero y despreciaron levemente el segundo! Esto expuso su clara tendencia de preferir vinos extranjeros por sobre los argentinos.

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