CUARENTENA NIVEL HARTAZGO

El jueves pasado llevé un vino espumoso al programa de radio que conduce Pato Díaz en la Brújula, donde estoy haciendo una micro de vinos y bebidas alcohólicas. Ya lo sé, ya lo sé: Acá «la temporada de burbujas se terminó», y encima con esta situación cuarentenil, ¿Quién va a andar de ánimo para tomar un vino de este estilo?

Pero bueno, quiero hacer una defensa con dos argumentos:

  • El primero: Es cierto, no puedo negar que en primavera y verano nos dan más ganas de tomar vinos que se consumen más frescos, de los estilos blancos, rosados y espumantes… Peeero, este último particularmente se presta para situaciones que van más allá de la temporada de calor, como puede ser la de disfrutarlo como aperitivo mientras preparamos la cena en casa, o como apertura a un momento de intimidad… Con uno mismo o con otro (u otros, no sé).
  • El segundo: También coincido con el hecho de que estamos en un momento donde no hay mucho para celebrar (o las ganas y el ánimo escasean), salvo los cumpleaños y aniversarios que se festejan en casa. Pero ¿Por qué esperar a esos momentos? Tradicionalmente fue siempre así, un vino a guardar para ocasiones especiales, pero ¿Y si mejor hacemos de cualquier momento uno especial abriendo una botella de estas? Suena muy cliché y marketinera la pregunta, pero yo la estoy haciendo en serio. Porque nuestro ADN ya lo tiene bastante asumido el tema, pero también asume que podemos superar nuestras propias tradiciones y lograr el cambio. Además… No es que se trate de uno que implique esfuerzos tan grandes me parece!

Los espumantes espumosos son vinos que están disponibles para nuestros disfrute, para explotar en cualquier ocasión (por explotar me refiero a aprovechar, hacer uso de -aclaro por las dudas). Son vinos que parten de uvas que se cosechan siempre primeras y que luego pasan por una serie de procesos, algunos de ellos un poco más complejos que los que se llevan a cabo para elaborar vinos tranquilos (esos que consumimos habitualmente)… Entonces, ¿Por qué privarnos de complacernos?

Conclusión: Descorchá ese espumante que tenés ahí guardado y disfrutalo cuando vos más quieras! 😉

 

Salú!

 

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