CUARENTENA – DIA… MES

Uno de los aspectos que más me gusta del vino es su factor sorpresa, ese no saber con qué te vas a encontrar adentro. Sin embargo, existe una pregunta que en general nos da miedo: «Me va a gustar… O me va a parecer horrible y terminar en la salsa?». Obviamente que adquirir un vino implica una inversión, aunque sea de 200 pesos. Encima, al ir subiendo de precio esta pregunta va tomando aún más peso y nos ponemos cada vez más nerviosos. Ni qué hablar cuando nuestra intención es la de regalarlo!

Esta es la realidad que existe ante la compra de vinos, y allí es donde aparecen (entre otros lugares) los Sommeliers y Comunicadores de vino, para asesorar y ayudara tomar la mejor decisión de compra -o al menos reducir el riesgo de una mala.

Porque por otro lado, cada uno tiene su subjetividad, su biblioteca sensorial ligada, al mismo tiempo, a una emoción y a un juicio hedonista -me gusta o no me gusta. Por ejemplo, las cervezas IPA a mí me resultan muy fuertes, enseguida me saturo de amargor en boca (sensación), y eso no me gusta (hedonismo). Pero hay otras personas que eso les encanta, y/o son menos sensibles a ese gusto, y por ello las consumen.

Los que sí me gustan son los vinos blancos! Esos sí, los que te hacen vibrar la lengua (eh… si… literalmente, sentís una pequeña vibración, promovida por los componentes ácidos en ellos), te llenan la boca y te dejan un retrogusto frutado y floral. Como este Chardonnay 2017 de Bodega AlEste, (Médanos, Buenos Aires) que aún sigue vivo. A pesar de que no tiene paso por madera, y estuvo siempre en tanque desde la cosecha, supo mantenerse en buen estado, y rico. Obviamente que cambió, porque el vino es cambio también. Pero aún contiene su esencia: Esa nota cítrica, a manzana verde y manzanilla siguen presentes, al igual que la frescura en boca. Y es justamente este tipo de sorpresas las que me gustan tanto! Te hacen tirar abajo los prejuicios que uno mismo se va levantando y creando (de hecho, a veces -al menos a mí me pasa- que cuanto más sabés de un tema, más fácil te resulta construirlos y más difícil darte cuenta de ello).

Salú! Por menos prejuicios y más oportunidades.

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