CUARENTENA – DIA LO QUE SEA

En serio que ya perdí la cuenta, a nivel dimensional al menos: El número real, oficial, se siente diferente al que percibe la cabeza.

Pero bueno, yéndonos al vino hoy quiero hablar de la cata comparativa, una práctica donde tenemos la chance de analizar más de un vino a la vez, con el objetivo de contrastarlos y determinar las características más importantes de cada uno de ellos. La comparación puede ser por tipo de uva, por país, por zona de producción, por añada, por precio,  lo que se te ocurra.

En este caso, comparé dos vinos y a ciegas (!!) solamente sabiendo que eran del mismo productor, The Fran-C Wines. Los únicos otros datos que tenía era que tenían crianza en barricas y que posiblemente se trataba de blends.

Quiero confesar algo: No suelo hacer catas a ciegas (salvo en situación de exámenes o de juego entre colegas…), por lo tanto no tengo tanta experiencia en la práctica. Sin embargo, cuando la llevo a cabo, la hago a fondo.

Los beneficios que tiene realizar una cata a ciegas son varios: Te ayuda a agudizar los sentidos, te libera de todo prejuicio que pudieras construir en torno a los datos con los que usualmente contás, y de esta manera, la mayoría de las veces te terminás sorprendiendo al momento de la verdad!

En este caso, me sorprendí gratamente porque no sentí tan claros los indicios de que hubiera Malbec en ninguno de los dos vinos (y me encanta cuando esto sucede, porque para mí significa que estoy ante algo diferente). En todo caso, sólo en uno pude terminar encontrando y percibiendo algunas de sus notas típicas varietales; sin embargo, apostaba a que en el mismo habría también Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon.

Yendo ahora entonces a cada uno puntualmente:

  • El primero que caté fue el Terrible Corte 2014, elaborado a partir de uvas de Altamira, Ugarteche, Vistaflores, Perdriel, San Carlos y La Consulta (o sea, de todo un poco de lo que es Valle de Uco y la Zona Alta del Río Mendoza). Tiene un buen paso (16 meses) por barricas de roble francés de primer uso. Y el corte consistió en… Suspenso… Ahora si! 65% Malbec + 20% Cabernet Franc y %15 Cabernet Sauvignon. Claramente ese «toque» de Malbec que le sentí a este vino fue demasiado sutil para el porcentaje en que efectivamente está presente en la mezcla. Ya tiene 6 años y está bárbaro! En buena forma, sisi. Siento, de hecho, que está en su punto máximo -traducción: Tomémoslo YA, porque así lo conoceremos y disfrutaremos en su momento de esplendor. De otro modo, te lo vas a perder por indeciso, ja!
  • Bueno, yendo al otro vino catado a ciegas, resultó ser un Malbec (así es, todo Malbec: A este le pifié MAL) cosecha 2015 de Paraje Altamira (Valle de Uco), con un paso largo (22 meses) por barricas de roble en un 80% francés y el resto americano de segundo uso. Este sí que me sorprendió a nivel dios: Les juro que le sentí un perfil aromático tirando para un Cabernet Franc, pimentoso y con fruta roja y negra en todos los estados (maduros y deshidratados principalmente), todo envuelto en un marco muy especiado. Tremendamente elegante en boca, me dio gusto cada sorbo que tomé. Y a medida que fue pasando el tiempo, le fui sintiendo constantemente algo diferente… En un momento llegué a sentir algo que me recordó al crumble de manzana (o serían las ganas de comer uno?!).

Ambos vinos están fuera de circuito ya, pero quedan las últimas botellas, y en Bahía Blanca las tiene MUSA – Vinos de Autor! A un precio que estará por encima de los 1000 pesos, por supuesto: Piensen en todo el tiempo que se la pasaron en la bodega, esperando a que lo podamos disfrutar cuando esté apenas listo. Una joyita, un lujo, un mimo que vale la pena darse.

Salú!

 

 

 

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