CUARENTENA DIA 28 – Día del Malbec

A lo largo de toda la semana se celebró… la Semana del Malbec! Y hoy es el Día (Mundial) del Malbec.

La cepa en cuestión se originó en el SO de Francia, más específicamente en la zona de Cahors. Llegó a Argentina en 1853 de la mano del francés Michel Pouget (1821-1875), un agrónomo contratado por el entonces presidente Sarmiento para llevar adelante la dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza.

Siguiendo el modelo francés, esta iniciativa proponía incorporar nuevas variedades de cepas con el objetivo de mejorar la industria vitivinícola nacional. El 17 de abril de 1853, con el apoyo del gobernador de Mendoza, Pascual Segura, se presentó el proyecto ante la Legislatura Provincial con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura.

A fines del siglo XIX, de la mano de los inmigrantes italianos y franceses, la vitivinicultura creció exponencialmente y con ella el Malbec, que claramente se terminó adaptando a los terruños argentinos -desarrollándose incluso mejor que en su región de origen! De esta forma, con el tiempo (y mucho trabajo), se fue ganando el lugar de uva emblemática en nuestro país.

 

Sólo por eso me la pasé probando únicamente Malbec esta semana… Y la realidad es que, hasta ahora, fueron sólo dos los que más me gustaron y que recomiendo plenamente. Interesante además estos dos ejemplares, porque resultan estilos antagónicos:

El primero fue el Malbec 2006 de Bodega Weinert, Luján de Cuyo. Una bodega cuya fachada vi miles de veces cuando vivía en Mendoza, ya que la cruzaba cada vez que iba de mi casa a la Facultad… Pero nunca fui a visitarla. Me quedó pendiente. El estilo de Weinert es un estilo más bien europeo, de tonel. Esto qué significa? Que el vino pasa mucho tiempo (años) en viejos toneles de miles de litros, resultando en vinos más suaves, de taninos más redondos, y con un perfil aromático más evolucionado -Traducción: en lugar de la mora y la ciruela negra fresca, vas a sentir esta misma fruta en su versión mermelada o pasa, sumada a una mezcla importante de especias, como las que se usan en pastelería (tipo nuez moscada, clavo de olor, canela). Son vinos muy tradicionales pero paradójicamente pareciera que su consumo se ha perdido un poco. O es tal vez una mera impresión mía… Pero, si me preguntan, son para mí vinos que siempre valen la pena tener guardados para consumir en cualquier momento. Algunos para guardar unos años más, y otros para consumo diario. Weinert incluso ofrece varias líneas, así que tenés para elegir!

El segundo fue el Malbec 2019 de Elefante Wines, una bodega garage sanjuanina que empezó en 2013 cosechando las uvas entre familia y amigos, y en el último tiempo la viene rompiendo. «Manejada íntegramente por sus dueños, desde la cosecha hasta el etiquetado, dormimos al lado de las barricas!» afirman orgullosamente en su página de Facebook. Ya probé los 3 vinos que tienen: el Sauvignon Blanc; el Malbec insignia, bautizado como «el Elefante (in the room)» y el Elefant Gun. El blanco me encanta, y la primera vez que lo probé me sorprendió gratamente que fuera de San Juan, por su frescura y delicadeza. Pero debo reconocer que tengo un favorito y es el Elefant Gun. Te v i b r a en la boca, es muy muy jugoso. Es de esos vinos que son simples pero que tienen algo especial que los diferencia de todos los otros vinos simples y frutados. No sé si es porque te emociona, por su origen o porque sentís que estás tomando algo elaborado con mucha dedicación y cuidado en el detalle. O por ahí porque es todo eso y más.

Encontré esta nota muy linda escrita por Carolina Putelli, que cuenta un poco la historia de sus hacedores, Felipe Azcona y Juliana Rauek. Dos personas que se nota que la tienen muy clara y que manejan una sensibilidad nivel dios. Los invito a que la lean y que sigan a estos personajes… Intuyo que esto es apenas el comienzo para los elefantes, que ya de por sí tienen buena fama por su memoria.

Salú!

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