CUARENTENA – DIA 21

Se cumplieron 3 semanas de la cuarentena, y claramente el mundo está cambiando. Está en muchos aspectos intentando reinventarse. Es muy loco hablar con amistades que están en otros países… Y ver que están pasando por lo mismo. Obviamente que las realidades de cada uno son muy diferentes, pero hay un factor en común muy importante: La incertidumbre. El encoger los hombros y el silencio ante la pregunta: Cómo va a seguir todo esto? La preocupación. A ver, la incertidumbre de por sí es una característica intrínseca de la vida. Pero ahora indudablemente la estamos viviendo a otro nivel, con grandes consecuencias en la salud y en los costos a nivel económico. Y más allá de que algunos digan tener una respuesta, la situación es tan novedosa, que… En fin!

Quiero ahora contar por acá acerca de una de las consecuencias positivas que saqué de esta situación… Que es la de disponer de más tiempo -y ganas- para investigar un poco más sobre los productores de las botellas de vino que voy probando. Porque no hay que olvidarse que hacer vino implicar un arsenal de recursos y tiempo. La botella que te bajaste en una hora (o bueno… Ponele dos), viene de una planta de ciclo anual, cuyos frutos se cosechan una vez al año, y que para trabajarla implica del compromiso y coordinación de un buen equipo, entre muchas otras cosas. Claramente, no es una Coca. A mi me pasó que yo no tomé dimensión de lo que implicaba hacer vino hasta que trabajé en una bodega.

Porque visitas, había hecho varias antes de ello… Pero es otra cosa. Vivir la cosecha es respirar el vino… Literalmente, porque la bodega se llena de olor a uva y vino. Y ese es para mí, el aroma más lindo que existe en el mundo.

Reflexiones como estas, tuve muchas. Fueron mutando, enroscándose… Desenroscándose. Complejizándose, simplificándose. Tuve la chance de mirar hacia atrás y apreciar todo el camino andado en mis últimos 11 años dentro del mundo del vino, pero esta vez sin nostalgia, sino más bien con orgullo. Aunque me perdí varias veces, lo bueno es que tarde o temprano siempre encontré una salida. Y el vino estuvo siempre allí.

El mismo existe hace miles de años. Y es también una bebida que se ha reinventado miles de veces. A través de las distintas culturas, religiones, misiones, investigaciones, acuerdos, contratos, leyes, regulaciones, desregulaciones, modas. Y aunque históricamente se trató de una bebida destinada exclusivamente a la realeza, a la gente de plata y a los hombres… Que hoy la mayoría podamos disfrutarla en sus múltiples versiones y estilos, así como en sus múltiples rangos de precio está buenísimo! En tu casa, en un restó, al lado de un río, en la playa, en la montaña, con tu familia, con tus amigos, con tu pareja, con tu chongo, solo/a… Claramente, el vino es un excelente acompañante tanto para las almas solitarias como para los grupos más grandes de personas. Y hay para todos los gustos!

Yo, por ejemplo, hoy me quedo con este Bonarda de Paso a Paso Wines, que está buenísimo!! A 400 pesos la botella, me parece que tiene una re buena relación calidad-precio. Jugoso, frutado, fresco, una bomba bucal que te llena la boca y ante cada sorbo te quedás con ganas de más. Recomiendo sin pensármelo dos veces!

Salú!

 

 

 

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