Te tiene que gustar!

  • Tomás vino?
  • No… No sé mucho del tema.
  • Pero yo no te pregunté si sabías del tema. Te pregunté si tomabas vino.
  • Es que siento que para tomar vino hay que saber, o ser un conocedor, no sé…

Y vos, qué opinás? Hay que saber de vinos para poder tomar vinos? Con otras bebidas te pasa lo mismo: con la cerveza, los aperitivos, los tragos?

No creo. Y si te pasa, las tomás igual. Porque te gustan, porque te generan placer.
Bueno, con el vino debería –al menos- pasar lo mismo! El vino te gusta o no te gusta. Está bien que cuando uno va al supermercado o a la vinoteca uno se abruma al ver la cantidad de variedades que hay, y de precios. Pero cuando vas a la góndola de cervezas… te debería pasar igual. El tema es que, tal vez, uno se ha ido familiarizando con la ola, entonce los términos “porter”, “stout”, “ipa”, “scotch”, “ale”, etc. ya los conoce. Pero en algún momento seguramente que te hiciste la pregunta: “cuál es la diferencia entre….?”.

Al vino le podés dar la misma oportunidad. Sólo hay que saber leer un poco las etiquetas, prestar atención a qué es lo que te gusta y qué es lo que no (hasta ahora, es lo mismo que hacés con el resto de las bebidas), y asegurarte de que no tenga defectos (que si los tiene, te aseguro de que no te va a gustar).

Hay que saber de vinos para poder tomar vinos? Con otras bebidas te pasa lo mismo: con la cerveza, los aperitivos, los tragos?

No hay que saber de vinos para tomar vino, sólo hay que saber qué tipos de vino y variedades te gustan (que son muchos!!), y darle para adelante con ese estilo. Es prueba y error básicamente. Y tampoco tenés que vaciar la billetera en el intento. Podés empezar con las líneas de vino más básicas y económicas, y de allí ir explorando.

Si te gusta el vino, tomá vino. Y si te encontrás con alguno que dice ser “experto”, preguntale. Pero que él o ella también te hagan preguntas a vos. El papel del experto es básicamente descifrar cuáles son tus gustos y guiarte. No te tendría que decir qué es lo que vas a sentir, ya que no conoce el banco aromático que guardás entre tus recuerdos sensoriales. Pero si, a partir de lo que vos le decís, te tendría que saber recomendar, al menos, otro vino… O recordarte cuál fue ese que tanto te gustó, cuya etiqueta no te acordás, pero que te gustaría volver a tomar

Fin del asunto.

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