El Club

Asociación destinada a aquellos apasionados por
comer y tomar rico.
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Filosofía

Según la definición de la RAE, un club se define como: ‘sociedad fundada por un grupo de personas con intereses comunes’ y ‘lugar donde se reúnen los miembros de estas sociedades’.

Según Wikipedia: ‘son asociaciones de recreo. Los fines y actividades de los clubes son muy diversos y dependen del motivo por el que las personas se hayan asociado (…).’

Ergo, el Club de Cocina y Vino es una asociación destinada a aquellos apasionados por comer y tomar RICO. A aquellas personas que quieren aprender a cocinar, pero no quieren o no les interesa entrar a una escuela de gastronomía profesional (donde los cursos en general son costosos y demandan bastante tiempo). También está dirigido a aquellos que les gusta cocinar, pero no logran salir de las preparaciones básicas y, a pesar de todos los libros y utensilios de cocina adquiridos, les falta la motivación o el espacio o los utensilios para aprovecharlos.
A todos aquellos que les encanta mirar programas de cocina o se pasan viendo cosas ricas en Instagram, pero luego no tienen ganas de cocinar porque se sienten solos o les falta la motivación por algún motivo.

La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación y cultura.

– Ferran Adrià

Desde que tengo memoria, me gusta cocinar. Recuerdo cuando la «ayudaba» a mi mamá con alguna torta de cumpleaños, o el bizcochuelo, pasando a otro nivel cuando empecé a hacer postres y vender panes y grisines cuando era adolescente.

Pero luego de terminar el colegio, viví mucho tiempo sola, y cuando tengo que cocinar para mí nomás, soy la peor. Siempre me gustó el agasajo, y cuando se trata de cocinar para otros, lo disfruto y lo hago con ganas, pruebo de darle la vuelta y encontrar otros platos para preparar.

(Me hace feliz cuando alguien me recuerda por el brownie o el rogel que hice para su cumpleaños, o aquellos ñoquis que preparé una noche de lluvia, o ese pan recién sacado del horno, o el soufflé de naranja que siempre le hacía cuando venía a tomar mate…)

Y la cuestión es que, hablando con otros colegas y viajeros, comprendí que no me pasaba solamente a mí.
Y esta resultó ser una parte de la semilla de la idea: el contar con un espacio y una cocina para cocinar con otros, para otros; utilizando incluso a la cocina como excusa para socializar y salir de la rutina.

Acerca de mí

Mi fórmula para vivir es bastante simple: Me levanto por la mañana, me voy a la cama en la noche y en medio, doy lo mejor de mi mismo.

Gary Grant.

Melisa Agamennoni

Cocinera, Sommelier y Enóloga

Me gusta que me llamen Meli. Nací en el 1990, soy acuariana (por si eso tiene algún significado importante en mi persona) y desde que tengo recuerdo que me gusta comer.

Entendí de chica que para comer hay que cocinar, y al ver el placer que le generaba a otros seres queridos las preparaciones que yo hacía, creí que tenía asegurado mi camino: la gastronomía.

Sin embargo, no duré mucho en ese rubro, ya que no lograba proyectarme. Fue gracias a una clase dictada durante el curso de Cocina que hice en el IAG que empecé a sentir curiosidad por el vino. Al principio, decidí acercarme por el lado de la Sommellerie. Pero enseguida comprendí que ése tampoco era mi espacio. Yo quería seguir viviendo la experiencia de crear algo, en lugar de hablar de ello. Quería vivir la experiencia de ser una Enóloga, vivir la cosecha y el embotellamiento de un vino. Y así es que me fui a Mendoza a estudiar Enología y Viticultura en la Facultad de Agronomía de la UNCuyo. A todo esto, era el año 2012 y yo tenía 22 años. Esos años en Mendoza fueron de los más hermosos. Ir de camino a la Facu contemplando la Cordillera desde la ventana del colectivo a las 7 am era lo mejor que me podía pasar. Y bueno, desde entonces que no paré de viajar… Pasando por Udine (Italia), donde cursé un año de la carrera y trabajé mi primera cosecha, para luego seguir viajando y tener la oportunidad de trabajar en Nueva Zelanda, California, Chile, Alemania y Australia. Cada país me enseñó mucho y me regaló algunas de las amistades que más atesoro hoy.

Y acá estoy, de nuevo en Argentina, materializando este proyecto con el fin de aunar en un sólo concepto mi formación, a través de la comunicación y creación de encuentros en un espacio íntimo y desestructurado, donde los apasionados por el vino y la comida quieran y puedan entender los secretos de estos dos mundos!

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